Los complementos alimenticios pueden utilizarse como apoyo dentro de un programa para controlar el peso, pero no sustituyen una alimentación equilibrada, el déficit calórico ni la actividad física. Su efecto depende de la composición, la dosis, la dieta habitual y las características individuales. Ningún suplemento puede eliminar por sí solo una cantidad significativa de grasa corporal.

Entre los complementos más utilizados se encuentran:
- Proteínas en polvo: pueden ayudar a completar la ingesta proteica y a conservar la masa muscular durante una dieta hipocalórica.
- Fibra soluble: favorece la saciedad y puede contribuir al funcionamiento intestinal, siempre que se acompañe de suficiente agua.
- Cafeína: puede aumentar temporalmente el estado de alerta y el gasto energético, aunque su efecto sobre el peso suele ser limitado.
- Extracto de té verde: contiene cafeína y catequinas, pero los resultados relacionados con el adelgazamiento son generalmente modestos.
- Vitaminas y minerales: resultan útiles cuando existe una carencia confirmada, pero no aceleran directamente la pérdida de grasa.
- Ácidos grasos omega-3: pueden complementar una dieta pobre en pescado, aunque no deben considerarse un producto adelgazante.

Antes de comprar un complemento conviene revisar la lista completa de ingredientes, las dosis y las advertencias. Deben evitarse los productos que prometen resultados inmediatos o contienen mezclas poco transparentes. Los llamados quemagrasas pueden provocar insomnio, ansiedad, palpitaciones o molestias digestivas, especialmente cuando combinan varios estimulantes.

Las personas con hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas hepáticos o renales, así como quienes toman medicamentos, deben consultar con un médico o farmacéutico. Los complementos solo pueden desempeñar una función secundaria dentro de un plan de pérdida de peso seguro y sostenible.